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lunes, 1 de febrero de 2010


En tiempos de La Oca en el Océano.
En el Real Valle de Cabuérniga, en Cantabria.
Una Posada. Un Café Litearte. Una Tienda de Mitología.
UNA ESCAPADA ROMÁNTICA.

miércoles, 20 de enero de 2010


LA CARA DE TABÀ









UNA EFIGIE EN LOS ACANTILADOS. CORBERA (BARCELONA)
Martí Pié Boada

Como si se tratara de un pequeño país aparte, Corbera de Llobregat, a unos veinte kms. de Barcelona, constituye un área diferenciada del resto de la comarca. La entrada al pueblo sigue un valle que se angosta en una hoz hasta constituir una definida puerta que permite el paso - o podría impedirlo - al pueblo encaramado desde antiguo en la roca central - o "car" - que le da nombre a través del animal que anida en ella: el cuervo (“corb” en catalán) el animal que nidifica en el “car” (1). El área de Corbera de Llobregat, ocupada por lo menos desde comienzos del neolítico, ofrece una apariencia de caldera o fortaleza por las montañas y acantilados que la rodean y aíslan. En el valle de acceso los riscos conocidos como “Penyes de Tabà” conforman una parte del exterior de la “muralla” perteneciente hoy - por avatares de época feudal - al término administrativo de la vecina localidad de Cervelló.
En estos riscos se aprecia una singular y desconcertante formación antropomorfa de colosal tamaño, una efigie que provoca la duda acerca de si se trata de un capricho de la naturaleza o de una obra humana. Si nos atenemos a la primera posibilidad, más acomodada al afán de realismo al cual deberíamos ceñirnos ni que sea por elemental sentido de la prudencia o del ridículo, podemos apelar al hecho a veces común de creer apreciar rasgos faciales en las formas geológicas, podemos pensar que la piedra se haya roto hasta ofrecer una ilusión óptica. Pero, ¿y si aceptamos sucumbir a la tentación de pensar que pudiera tratarse de una cara esculpida? Consideremos los factores que podrían inducirnos a tal posibilidad. Ante todo llama la atención la gran nitidez con la que se advierte, el hecho de que se aprecie perfectamente desde cualquier punto de vista: desde abajo, desde lo alto del acantilado a su izquierda, desde el de su derecha, desde el lado mismo de la propia cara... No sólo “se ve”, sino que “está”. El sol de primera hora en los cortos días de invierno es el único que ilumina la efigie y le da otro aire al resaltarle anfractuosidades que de otra manera no se apreciarían, durante el resto del día se ve ensombrecida por los acantilados vecinos o, por la tarde, por el suyo propio. En verano la insolación se extiende a toda la mañana. La cara está orientada hacia la salida del sol del mismo modo que la mayoría de construcciones megalíticas, o de ermitas, iglesias y monasterios medievales cuyos ábsides apuntan hacia el este. Y como en la gran mayoría, hay un “error”: mira en dirección E.-N.E. o, lo que es lo mismo, hacia el valle como si quisiera vigilar todo el recorrido del viajero que se dirige hacia Corbera. Si lo hiciese al E. su “vista” toparía con la montaña que tiene delante. Esta desviación E.-N.E., la misma orientación de la entrada al famoso monumento de Stonehenge en Inglaterra, es la misma del cercano monasterio románico de Sant Ponç el cual presenta además el hecho sorprendente de que una línea recta trazada hacia el punto que sus ábsides señalan llega hasta la misma cara de Tabà. A su vez, el monasterio se alinea con otros puntos sacros que podrían inducir a pensar en la posibilidad que tales emplazamientos pudieran conformar un mapa místico o sagrado. Añadir que, precisamente, la desviación E.-N.E. es la que corresponde exactamente en el solsticio de verano con el punto de la salida del sol tras la elevación que el terreno presenta (en los tiempos actuales se produce a 57º en terreno llano). Desaparece entonces la efigie a la vista al no haber sombra alguna que la modele. Sólo en el momento del solsticio citado.
El monasterio de St. Ponç, la Cara de Tabà y el punto del orto en el solsticio de verano quedan pues alineados.
Cabe señalar, tal vez como una curiosidad sin más, que de prolongarse la línea recta ésta llegaría hasta un pequeño cenobio a lo lejos: St. Pere de Clarà, en Òrrius, cerca de Mataró, en el lejano Maresme. No debería tener esta característica un significada relevancia puesto que algún punto sagrado puede coincidir en una tan gran distancia, pero adquiere relieve el hecho si consideramos que St. Pere de Clarà es el único punto sacro que hallamos en tal prolongación y que junto con St. Ponç en Corbera fueron los dos únicos monasterios que dependieron de St. Pere de Casserres en Osona, resultando además que las tres plazas citadas fueron las únicas que la orden de Cluny rigió en Cataluña. Señalar además en referencia a St. Pere de Clarà que, como sucede con St. Ponç y con Casserres, es un punto de especial ambiente y situación, siendo muy presumiblemente lugares sacros o de significación esotérica ya con anterioridad al advenimiento del cristianismo.
La cara de Tabà tiene una altura aproximada de unos veinte metros si consideramos lo que parece un casco con sus protecciones laterales y el cuadrado hundido en su centro que hay bajo el mentón. Se llega cómodamente a unos pocos metros de distancia de la “mejilla” izquierda siguiendo una calle que acaba en un mirador del valle. Desde este punto apenas se advierte un pequeño y descuidado camino entre zarzales y arbustos. A través de un túnel vegetal, se alcanza otro mirador mucho más pequeño y ladeado justo hacia el frontal de los riscos, que contempla la cara, y que se diría construido con tal fin. Puede tratarse tan sólo de una barrera. Su mitad la conforman grandes bloques naturales que ascienden desde el fondo del barranco y que ocultan en parte la vista del valle, su otra mitad se encasta en la pared calcárea del acantilado con una altura aproximada de un metro y está formada por piedras de un tamaño manejable unidas rústicamente entre sí con mortero de cal cubierto por musgo y por una oscura pátina de años. La cara se ve muy dañada por la erosión – desde una consideración escéptica, lo que la habría esculpido - pero sin perder por ello los rasgos faciales. Otra calle superior acaba en otro mirador, éste sobre la efigie. Desde él se ve lo mismo que vería ésta: se domina todo el valle, toda la entrada a Corbera. A media altura del roquedo se encuentra una cueva catalogada como sepulcral: la “de Pidomont”(2). De difícil acceso, en ella se hallaron trozos de cerámica tosca del bronce final. Al otro lado, junto a la cara y en una cueva colgada también de los riscos, podría haber (a falta de confirmación (3)) algún tipo de pintura rupestre. Justo debajo de la figura, en la base del despeñadero, hay una cueva entre otros abrigos. Enfrente y abajo, al lado de Mas Tabà - la masía que allí se encuentra - emerge una fuente de caudal siempre constante así como una gran roca llana al lado de la cual se alza un inmenso roble. Este punto constituía antaño lugar de reunión e incluso todavía hoy se celebra ocasionalmente misa en él. La cara se alza con una presencia mayestática sobre el lugar. En la prolongación de las peñas, en el puerto de paso a Corbera, se encuentra la profunda cavidad denominada como “dels dos” en la memoria arqueológica y que ofreció cobijo a gente perseguida en la guerra civil. Está situada bajo un morro de roca que domina el congosto. Aun cuando esta cueva fue saqueada, los arqueólogos pudieron encontrar en ella estratos del neolítico inicial, medio o “de sepulcros de fosa”, y bronce final(4). La base de los acantilados de Tabà y aledaños registraron pues una notoria actividad humana al menos desde el 5.000 a.C. A principios de siglo los payeses encontraban “pedres de centella” que a su decir producía el rayo: hachas de piedra negra pulida. En Corbera se halló también un hacha pulida de diorita, otra de serpentinita y una perla de collar de varicita al parecer en un sepulcro de fosa, catalogadas entre 1915-1920 por P. Bosch Gimpera (5), así como unos grabados presumiblemente neolíticos a base de líneas incisas y pequeñas cazoletas en la Serra de l’Aragall, al N.O. del término. Según observa el arqueólogo Magí Miret - el cual hace notar la intensa ocupación del territorio de Corbera durante la prehistoria - estas insculturas son de gran interés por tratarse de las descubiertas más al sur del territorio catalán(6). También se han encontrado restos óseos y de cerámica en una cueva en Can Montmany de Sobrerroca (ya en el vecino pueblo de Pallejà).
Tal vez la toponimia pudiera darnos alguna pista sobre el conocimiento que de antiguo se tuviera de la cara - natural o artificial - si es que ésta existía entonces. Encontramos un par de topónimos de interés: L’Aristot y Tabà. “Aristot” sólo se encuentra en Catalunya en dos sitios (7): como la denominación del pueblo del Alt Urgell situado en un llano en lo alto de los acantilados y desde el que se domina el valle, y “L’Aristot” - con artículo - para denominar al llano en lo alto de los acantilados que continúan las peñas de Tabà hacia el S.E. y desde el que se domina el valle y la cara que nos ocupa. Los dos “Aristot” en una posición similar. En principio tenderíamos a dar menos posibilidades al significado de “aresta” (“arista”) porque todo despeñadero la forma y hay en la zona de más destacados como el propio de Tabà. El filólogo Joan Coromines llega a la conclusión de que “Aristot” (“Aresthote” tal como se ha encontrado en su forma escrita más antigua, en el A.C.C. de la Seu d’Urgell del siglo IX) podría significar “l’argelagam de la roureda” (“las aliagas del robledal”); en efecto hay aliagas y hay – más había - robles. O bien podría tener un sentido diminutivo por el “ot” final (a añadirle un sentido de contundencia) que completaría el de “robledal” o “roble” que se atribuye a “arist”. En griego – donde encontramos esta partícula en diversas formas - se relaciona con el significado de “el mejor, fuerte, poderoso, lugar seguro, fortaleza” e incluso “monumento a la memoria”.(8) Debemos considerar también la acepción de “aristocracia”. “Ares”, topónimo y apellido común en nuestro país es también nombre del dios de la guerra, de la fuerza. La conexión del mundo griego con el hispánico es evidente: la mitología griega que situaba los orígenes en el occidente atlántico, las figuras míticas de Perseo, las Gorgonas, Gerión, las Hespérides o Hércules (situadas en el Occidente), representaciones ibéricas esculpidas del semidiós, leyendas como la pirenaica que lo tiene por protagonista,(9) el propio nombre de Pirene, el comercio helénico o incluso una anterior relación micénica. Aristot se podría resumir en dos significados posibles: una característica natural o una referencia a “poder”, “fuerza”, “memoria de algo o alguien fuerte”. También el roble es representación de fortaleza. Claro que podría tratarse de naturales de Aristot establecidos en la zona, donde existe una masía al menos desde 1420, es común en Corbera el apellido Urgellès (“de Urgell”): podría haber sucedido lo que en Cerdanyola del Vallès cuyo nombre se debe a una inmigración de la Cerdaña, pero precisamente parecería más lógico hallar la alusión a un nombre genérico que no a un lejano pueblo en particular. Sin perjuicio de que puedan tratarse también de “topónimos viajeros”, otros muchos nombres pirenaicos se encuentran repetidos en parajes afines a su cultura: Gavàs en el Pallars tiene su réplica en el Gavà costero, Vic de Sos en Ariège la tiene en Vic en Osona y también el Sos se repite en los aragoneses Sos del Rey Católico y cerca de Benasque; encontramos repeticiones de Foix, Bellcaire, Bellvís, Tarascon, Andorra, Oseja... El nombre del acantilado en el que se encuentra la cara, Tabà, no existe en los mapas consultados. Tras inquirir a gente de edad, ha resultado ser el de “Penyes de Tabà”. La etimología de “Tabà” presenta un significado íbero-vasco de “abajo en la puerta, o ”torrente de la puerta, o “boca, hendidura, sepultura, talla o Padre (en sentido religioso) de la puerta (como religión o como puerto de montaña), también posiblemente de “plano”.(10) Indicar en este apartado alguna de la toponimia claramente pre-romana existente en la zona: Aragall, L’Aristot, Tabà, Turó del Bori y el propio Corbera. En cuanto a los topónimos de las cuevas citadas anteriormente, se trata de neologismos.(11) En Rumanía, en Babele, una roca con forma de esfinge es denominada con este nombre. En Escocia, en las Islas Orcadas, en la isla de Hoy, se conoce una gran mole pétrea antropomorfa con el nombre de “The Old Man of Hoy”: un “hombre” y además “viejo” o “antiguo”. Un caso similar sucede en España: “La Cara de Dios” en el desfiladero de Despeñaperros tiene un tamaño similar a la de Tabà, está colgada también en un corte de roca, mira al orto, guarda la entrada del desfiladero (la “frontera” entre Andalucía y Castilla) y tiene unas cuevas a unos 100 metros. Está en una región también de intensa ocupación del territorio desde antiguo y de importantes vestigios arqueológicos como la Cueva de los Muñecos, el Santuario de Santa Elena, la necrópolis de Cerrillo Blanco, la cámara sepulcral megalítica de Toya o, en el norte, los túmulos prehistóricos conocidos como “motillas”. En Corbera, Cervelló o La Palma, nos encontramos con que sólo el silencio nombra la cara en los acantilados, a excepción de lo que nos haya podido revelar la indagación toponímica. Sorprende que casi nadie reparara en ella hasta serle mostrada. Tal vez la naturaleza la esculpiera anteayer en un artístico desplome, pero también podía haber quedado en el olvido a causa - a saber - de la presión cristiana, de una despoblación como la de los siglos IX y X cuando la región constituyó una insegura zona de marca, de la incuria en el trato del patrimonio o a causa de la simple inopia. Es habitual en la historia la práctica de esculpir o considerar efigies o estatuas colosales; casos de grandes figuras - capricho geológico, obra de escultores o complemento de estos a la acción de la naturaleza - son numerosísimas(12). Pensemos que aun cuando la cara de Tabà pudiera deberse tan sólo a una casualidad natural, bien podía haber gozado de una veneración en un área en la que se encuentran muchos e importantes elementos de carácter sagrado como el monasterio románico de Sant Ponç, las ermitas también románicas de Sant Martí, Sant Cristòfol y Sant Joan de l’Erm, y el car sobre el que se encuentra al menos un altar prehistórico, la iglesia dedicada a Santa María, el cementerio y la destacada Penya del Corb de formas fantásticas donde hoy se celebra un pesebre viviente y ayer otros ritos religiosos.
La Cara de Tabà. ¿Capricho natural, obra humana? ¿Combinación de los dos factores? En mi opinión, y como reflejan Matilde Múzquiz y Pedro Saura en la revista de la asociación National Geographic y en relación a la Cueva de Altamira (13), al igual que sucede en otros puntos de arte Paleolítico, bien pudiera haberse retocado una formación para darle el acabado antropomorfo.
Y para acabar, una pregunta: ¿qué aspecto tendrían los cuatro presidentes esculpidos en el Mount Rushmore, en Dakota del Sur, (o la no menos colosal del jefe indio Crazy Horse que se está esculpiendo en el mismo estado) tras tres, cinco, siete mil años de erosión y descuido? ¿Serían tomados por capricho de la geología o de la historia?


© MARTÍ PIÉ BOADA



1 “Corbera” significa “lugar donde nidifican los cuervos”.

2 La cueva de “Pidomont” fue estudiada por R. Batista, M. Bergés y J.M. Nuix en 1968 Se tuvieron que valer de cuerdas y pitones para acceder a ella. A la entrada hay un pequeño rellano colgado del acantilado con una destacada piedra erecta de origen natural que semeja un menhir. Su difícil acceso hace pensar en una cueva de carácter ceremonial. Un caso similar de menhir se encuentra en la localidad cercana de Torrelles de Llobregat.

3 Según información suministrada por el Sr. Lluís Martínez quien en compañía de sus hijas entró en la cueva cuando todavía se podía acceder a ella. Hoy en día, una tala grosera bajo los cables de la electricidad, ha hecho que pinos y también robles y encinas hayan sido arrojados al barrranco destrozando árboles y arbustos en su caída y quedando troncos y ramas colgados sobre el vacío en un caos colosal que impide el paso. También, el acantilado donde nidificaban cuervos hoy desaparecidos es usado como vertedero de basura y chatarra. Una degradación que implora una solución urgente.

4 “Les excavacions arqueològiques a Catalunya en els darrers anys.” Direcció Gral. del Patrimoni Artístic. Servei d’Arqueologia. Dept. de Cultura de la Generalitat de Catalunya. Barcelona 1982. Excavades el 1976 per Araceli Martín i Àngels Petit. Cova dels dos, Cervelló. (Trad. del catalán) : “Tipo de yacimiento: Cavidad con sedimentos originariamente estratificados que abastan del Neolítico Inicial al Bronce Final. Estos dos períodos son los más bien representados, seguidos del Neolítico Medio-Reciente o “Sepulcros de Fosa”. La posible presencia de restos arqueológicos pertenecientes al Calcolítico no campaniforme está poco
caracterizada así como la existencia de un Bronce Antiguo-Medio. Término Municipal: Cervelló. Comarca: Baix Llobregat. Trabajos realizados: La cueva, conocida de antiguo y ocupada en la última guerra civil española, no fue objeto de estudios espeleológicos ni arqueológicos, de los cuales nos quede conocimiento. En el año 1971 fue redescubierta por dos miembros del R.E.S. (Recerques i Exploracions Subterrànies, grup espeleològic del Centre Excursionista Pirenenc), los cuales bautizaron y recogieron superficialmente restos cerámicos, que fueron entregados al Sr. Ramón Viñas. Más tarde éste, junto con el Sr. Domènec Miquel, topografiaron la cavidad. En el año 1975 los Srs. Viñas y Miquel y las Srtas. Petit y Martín, con el permiso del Dr. Eduard Ripoll, Director del Institut de Prehistòria i Arqueologia, realizaron un sondeo estratigráfico (sondeo A), situado en el corredor central y que pone en evidencia materiales de las diversas fases antes citadas. En el año 1976, las señoritas citadas fueron delegadas, de nuevo, por el Dr. Ripoll con la finalidad de realizar prospecciones arqueológicas delante de la entrada B (sondeo B), las cuales proporcionaron un único nivel de la Edad del Bronce. En el mes de Agosto de 1977 se obtuvo el correspondiente permiso de excavación del Ministerio de Cultura, pero al proceder a la organización de los trabajos se descubrió el hecho
lamentable que el yacimiento, protegido por una puerta metálica, ahora serrada y arrancada, había sido objeto de saqueo. El área más apta para reanudar los trabajos arquelógicos quedaba completamente destruida. Sólo los puntos que ofrecían riesgos físicos por posibles desprendimientos, permanecían intactos. El hecho fue denunciado al I.P.A, Ayuntamiento de Cervelló y Ministerio de Cultura. Bibliografía: Inédita.” Referente al neolítico inicial se hallaron restos de una jarra con asas y con decoración de cepillo. Se encontró casi completa y ha podido ser restaurada. Medidas: 35 cms. de altura.

5 (Trad. del catalán) “Dn. Francesc Martorell recogió de un particular, y trajo al Institut diversos objetos que podrían proceder de una sepultura. Son: dos hachas muy bien pulidas, una de piedra negruzca (diorita) de 4,7 x 3,2 x 1 cms. y otra de piedra verdosa (serpentinita) de 4,3 x 3,2 x 1,2 cms. y una perla de collar, de piedra verdosa de calaíta (varicita en realidad: un fosfato con apariencia de turquesa o de calaíta que se puede encontrar en el cercano Gavà) de forma oblonga de largo 2,8 cms., diámetro 1,3 x 1 cms.” (Anuari de l’Institut
d’Estudis Catalans, Volumen VI, años 1915-1920, página 472. Entre parentesis aclaraciones al texto original). Material encontrado en un sepulcro de fosa perteneciente a la cultura de los “primers pagesos del Pla”.

6 Magí Miret, Direcció General del Patrimoni Cultural del Departament de Cultura de la Generalitat de Catalunya. (De la memoria sobre las piedras con insculturas de arte rupestre del período neolítico encontradas en Corbera de Llobregat, en dos afloramientos rocosos de la Serra de l’Aragall. Dos losas se guardan en la Sala de Plenos del Ayuntamiento de Corbera).

7 Según consulta al Institut d’Estudis Catalans.

8 “Monumento a la memoria”: según indicación de Carme J. Huertas.*

9 Leyenda recogida por Joan Amades.

10 La similitud más cercana a Tabà en cuanto a distancia física podría estar en el improbable según Coromines Mont Taber de Barcelona; luego encontramos la iglesia de Sant Baldiri de Taballera en el Cabo de Creus; o Tavascan en la comarca pirenaica del Pallars Sobirà, oficialmente con “V”: una confusión habitual. También encontramos Pui Tabaca, Tabarca, Tavàrceda o la ya citada montaña de Taba en Ariège, de carácter sagrado. A destacar asimismo Tabar en Navarra, Tabuenca en Zaragoza o Taburiente en la isla canaria de La Palma. “Tabà” podria constituir una acepción pre-latina de “piedra” (E. Moreu-Rey), tal vez “piedra llana”. Según A. Arnáiz Villen y J. Alonso García,”Tabà” es un nombre ibero-vasco compuesto de “ata” (puerta, en sentido alegórico o litúrgico**) y “aba” (con un sentido de “boca”, “hendidura”,“sepultura”,“talla, grabado o escultura” y también de “Padre” en sentido religioso (significado común a otras lenguas antiguas: guanche, bereber, egipcio, arameo...): “la boca de la puerta”, “el Padre de la puerta”, (o del puerto de montaña, según Moreu-Rey)”. Son numerosos los topónimos empezados con la sílaba “(a)ta” y, de éstos, los que han perdido la primera “a” (Taburiente, Talamanca, Tabar...) Entre otras razones es plausible en catalán oriental la pérdida de esta primera “a” por absorción de la preposición cuya última vocal (neutra) tiene el mismo sonido. Con el sentido de
“puerta” o “puerto” (ata) fijo, puede variar la segunda componente: (A)ta-bar, como el pueblo navarro antes citado. Con la “r” final sorda en catalán, sonaría igual que “Tabà”. En este caso tendría un significado de “torrente de la puerta” que también se ajusta al caso que nos ocupa; todavía hoy en escocés “torrente” es “bar”. Asimismo, tenemos la posibilidad de la composición“ata-be” (contemplada por Moreu-Rey para el caso de Tabà, y por Alonso y Arnáiz para otros) cuyo significado sería “abajo (en o de) la puerta”. No obstante, en este caso el cambio de “e” por “a”, si bien es posible, no es tan lógico al ir acentuada la vocal y en consecuencia no ser ésta neutra. A referir un nombre posiblemente relacionado como el del macizo de Taba en Ariège, en los Pirineos occitanos, de carácter sagrado y al lado del cual hay una “Roca del Corb”; la tradición lo relaciona con el tema de la Transfiguración y con el monte Tabor en Palestina. Repeticiones de nombres entre oriente y occidente son frecuentes y no debidos necesariamente a arabismos: en España el apellido Tebas, Teba en Málaga, Tébar en Cuenca y Tebas en Grecia o Egipto, o Taba en este último país.“Tabà” también presenta un significado de “plano” :“tabanada” (“tabalada” en cast.) es un golpe dado con la palma de la mano (J. Coromines y M. Moliner). También hallamos un significado de capazo (o cueva) (atribuido a arabismo por J. Coromines). El “Mas Tabà” recogería el nombre de las peñas; no a la inversa. El nombre del mas no refleja el de sus habitantes: antes de pertenecer al actual propietario era “Can Ros de Mas Tabà” (familia Ros). No hay un apellido “Tabà” en la zona ni proximidades, ni actual ni histórico.
** Religión de la “puerta” hacia un lugar sagrado ya físico, ya espiritual. Según Arnáiz y Alonso estaba extendida en tiempos antiguos la “religión de la Puerta”, entendida ésta como el paso a otro estadio espiritual o lugar sagrado. “Abate (de un monasterio)” : “Padre de la puerta” .

11 La “Cova dels dos” hace referencia, según unos, al número de espeleólogos que la exploraron y, según otros, al hecho que durante la guerra civil un fugitivo se escondió en la cueva y allí se encontró con otro que se había escondido antes. Con una entrada que semeja un corte en la roca, en realidad se llama de antes el “Tallat del Mestre Mengol” (Mengol por Armengol), personaje éste de borroso recuerdo que al parecer vivía en una masía enfrente, al otro lado del congosto, donde se ubicaba la cruz de término ahora inexistente y conocida por “Creu Trencada” (“Cruz Rota”) al ser derribada por revolucionarios en el siglo XIX. En esta parte solana del desfiladero, se abría otra cueva cuya entrada fue tapada chapuceramente por los cimientos de una casa y nunca llegó a ser excavada.
El nombre de la “Cova de “Pidomont” resulta de una combinación de primeras sílabas de nombres propios (Pilar, Domitilia y Montserrat).

12 Algunas representaciones de grandes dimensiones realizadas por la
mano del hombre (reconocidas como tales):
- Esfinge de Gizeh. De unos 55 m. de largo. Egipto.
- Esculturas del templo de Assuan. Egipto.
- Colosos de Memnon. Egipto.
- Gigante de más de 55 mts. de longitud dibujado sobre el terreno. Cerne
Abbas, Dorset, Inglaterra. Visible desde el otro lado del valle.
- The Long Man of Wilmington, Windower Hill, near Wilmington, Sussex.
- Caballo blanco. 111 mts. desde la cola hasta el hocico. Uffington,
Berkshire Downs, Inglaterra. Visible en su totalidad sólo desde el aire.
Al lado tiene la colina artificial de Dragon Hill.
- Caballo de 80 mts. long. Bratton, cerca de Westbury, Wiltshire,
Inglaterra. Visible desde el valle. Rehecho en 1778, al parecer sobre
la figura de un antiguo dragón.
- Pistas y dibujos de Nazca, Perú. Visibles en su totalidad sólo desde
el aire.
- “Candelabro” de Paracas, Perú. De unos doscientos metros de alto.
Dibujado en una ladera en la costa. Visible a gran distancia desde el
mar.
- Geoglifos en el desierto de Atacama. Rio Loa, Cerros Pintados,
Tarapacá, Cerro Unitas, Chiza y valle de Lluta. Cordillera andina (N. de
Chile). Visibles en su totalidad sólo desde el aire.
- Serpent Mound. (Adams County, Ohio). Enorme túmulo alargado que
conforma la mayor representación de una serpiente. 386m. long. x 1,5m.
alt. x 6m. ancho de media. Sólo se puede apreciar en su totalidad desde
el aire.
- Referencia histórica al Coloso de Rodas. Puerto de Rodas, Isla de
Rodas.
- Monumentales cabezas olmecas de casi tres m. de altura y varias
toneladas de peso en las selvas de Veracruz y Tabasco.
- Figuras de características antropomorfas esculpidas en la roca que
miran hacia el profundo cañon del río Magdalena. La Chaquira. San
Agustín, Colombia.
- Estatuas (moais) de la isla de Pascua.
- Relato de Fray Jerónimo de Mendieta (s XVI): Junto al pueblo de
Teotihuacan hay muchos templos..., y en particular uno de mucha grandeza
y altura, y en lo alto de él está todavía tendido un ídolo de piedra que
yo he visto, y por ser tan grande no ha habido manera para lo bajar de
allí y aprovecharse de él.
- El Buda de Leshan (China). Colosal escultura de 71 m. de altura,
la más grande del mundo, tan alta como toda la montaña en la que está
esculpida (construida entre 713 y el 803 d.C.). Sólo la cara tiene 15 m.
de alt.
- Gran Buda echado, esculpido en la roca (Dazu, China)
- Gran estatua de Kannon, a Takasaki, Japó. (De una veintena de metros
alt.)
- Daibutsu (Gran Buda) de Kamakura (prefectura de Kanagawa, cerca de
Tokio) 13.35 mts. de alt. Figura sentada construida en bronce (1252
d.C.).
- Colosos de Gal Vihara, gigantescas estatuas de Buda talladas en la
roca. Sri Lanka
- Estatua gigante de Buda en Aukana, cerca de Anuradhapura, la ciudad
más venerada de Sri Lanka donde está el árbol sagrado “Bo”, esqueje del
árbol de la Iluminación bajo el que se sentó Buda en la India.
- Estatuas gigantes de Buda en Bavian (Afganistan) la mayor de las
cuales alcanzaba los 53 m. de altura. Se podía subir hasta la cabeza.
Ahora lastimosamente destruidas por los fanáticos musulmanes
iconoclastas.
- Caras de Angkor (N.O. de Camboya) (S. X al XIV)
- Efigies de los cuatro presidentes (Washington, Jefferson, Lincoln &
Roosevelt) esculpidas en las Montañas Rocosas (U.S.A.). Mount
Rushmore, Black Hills, South Dakota. Aprox. 18,28 m. alt. desde la
barbilla a la frente.
- Escultura gigantesca (en construcción) del jefe lakota Crazy Horse (Crazy Horse Memorial), también en las Black Hills de Dakota del Sur, U.S.A.

Algunas representaciones de grandes dimensiones (de dudosa factura o
atribuidas a la casualidad):
- Cara en el paso de Despeñaperros, en el límite del desfiladero y de
las provincias de Ciudad Real y Jaén. Se la conoce popularmente como “La
cara de Dios”. 15 mts. alt. Mira hacia el este y tiene cuevas en su
base, a unos 100 mts. de distancia.
- Gran roca con forma de cabeza, conocida como “Cara de s’Indio”. Es
Mercadal (Menorca).
- En una de las sierras cercanas al valle de Las Batuecas, en
Extremadura, se conserva - según F. Sánchez Dragó - un ídolo neolítico
ciclópeo consistente en una calavera de tres metros de altura tallada en
un bloque de granito y que tiene en la boca una piedra adornada por
señales ógmicas. También según Dragó, Ibrahim-el-Himiarita describía en
la Edad Media la “Isla de Salomón” con tres ídolos de manos levantadas
para detener a los que se adentrasen en el Mar Tenebroso: el Océano
Atlántico. Asimismo, y también en el medioevo, Al-Idrisi decía que
habían dos Islas Afortunadas con sendos ídolos esculpidos de más de 100
codos de altura. La forma de una enorme cara parece apreciarse en un
promontorio cercano a las playas de El Médano y La Tejita, en Tenerife.
- Cabeza en la Pared de Roberto, en la cresta de la montaña, en los
límites del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente (La Palma,
Canarias). Se aprecia una cara a pesar de (o gracias a) mostrar una
considerable erosión. Mira hacia el este. Está cerca del Roque de los
Muchachos. En este enclave existen petroglifos y en Enero del 2000 se
encontraron varias losas con más motivos rupestres, a base de espirales
y meandros. Al otro lado de la crestería, en la vertiente N. y todavía a
gran altura, se encuentra la cueva conocida como “del Fraile”. Al
parecer hay en la Caldera dos formaciones más que recuerdan una cabeza:
sobre la Cueva de Tanausú y bajo el Roque del Huso. El Roque de Idafe,
de una cierta forma antropomorfa o fálica, era adorado por los auaritas.
- The Old Man of Hoy. Islas Órcadas, Escocia. Se trata de una formación
antropomorfa que, levantada en el punto más occidental de la isla más
occidental, mira al oeste. Según parece, entre los marinos que antes de
Colón se aventuraban en el Atlántico circularía la especie por la cual
varias esculturas ciclópeas indicarían el camino de Las Indias. Es
atribuida sin dudar a causas naturales pero cabe destacar que las líneas
de los estratos geológicos se continúan desde la montaña vecina hasta el
“Old Man”; un capricho de la naturaleza el respetar un delgado pilar y
derrumbar para luego hacer desaparecer una enorme porción de montaña de
las mismas características geológicas.
- Djebel Barkal (Sudán). Formación de unos 200 m. de altura con
apariencia de cobra tocada con el gorro de los faraones nubios. Tenía un
templo en su parte superior donde se instalaba una lámina de oro que, al
recibir los primeros rayos del sol, refulgía. Hay otros templos
empotrados en la base, medio templo, medio cueva. Se repite “efigie +
cueva”.
- Referencia histórica a una gran estatua levantada en el punto más al
oeste de la isla de Corvo, la más occidental de las Azores, que al decir
de algunos marinos miraba hacia América, hacia el oeste. Esta estatua
habría sido destruida por los primeros colonizadores europeos tal vez
por considerarla un ídolo pagano.
- Llanura del Sidobre (Albigesado, Francia): Roc de l’Oie, megalito que
representa una oca.
- Esfinge de Babele, en el macizo de Omul a 2500 mts. de altura,
cordillera de Bucegi, Rumanía. Gran roca con la apariencia de la cabeza
de una esfinge.
- Cabeza y cara de Mam Tor. Derbyshire, Inglaterra.
- Cabeza con parecido de llama, en Marcahuasi, altiplanicie de 4.000 m.,
Perú.
- Dana Point Headlands, California. Cara en los acantilados que se
yerguen sobre el mar. Mira al Oeste.
- En la frontera entre Guinea Conakry y Senegal, en un despeñadero, se
aprecia la colosal estatua de una mujer con un tocado en su cabeza. Su
“mirada” se “fija” en el valle, en el cual se levanta una mezquita. De
ser la imagen artificial, se trataría de una de las estatuas más grandes
del mundo.
- Tepuys en Venezuela. Son altiplanos muy exagerados sobre la sabana y selva venezolana. En la cumbre de algunos tepuys como el de Roraima o el de Kukenán hay caras, pájaros, piedras basculantes. Todo un mundo fantástico, espectacular, de formas increiblemente perfectas para ser naturales. Una piedra basculante impresiona por el muy exiguo punto de apoyo y el enorme, desproporcionado tamaño de la piedra en un equilibrio en apariencia precario y sin embargo duradero por siglos, tal vez milenios.
- Cara que mira al cielo en la llanura de Cydonia, en Marte.
Fotografiada por la sonda Viking 1 en Julio de 1976, desde una
distancia de 1.873 kms. de Marte. Descubierta por Tobias Owen, miembro
del equipo del Laboratorio JPL de la NASA. En 1998 se demostró según la
NASA (y como se había adelantado apresuradamente y sin posible
investigación poco después de su descubrimiento) que se debía a un juego
de la luz. La tal cara es pues oficialmente una formación geológica. Una
muy, demasiado, casual formación geológica.

13 Matilde Múzquiz y Pedro Saura. “Nueva luz sobre Altamira”, National Geographic ed. esp. “Los orígenes del hombre. De los primeros homínidos al homo sapiens” (otoño 2000): “...en las paredes de la zona conocida como la Cola de Caballo en la Cueva de Altamira, unos salientes rocosos sugieren máscaras, algunas de ellas con apariencia humana. A los hombres paleolíticos también debieron sugerírselo, pues completaron la apariencia de rostros con trazos (en carbón) que dibujan los ojos o la nariz”.
Noticia sobre la cueva de Ekaín (País Vasco): “En el centro de la cueva, que es por otra parte el lugar más espacioso y donde se encuentra el mayor y más espectacular grupo de figuras, hay una gran roca que recuerda plenamente una gran cabeza de caballo. El hombre paleolítico que vio salmones, bisontes y caballos en rebordes y grietas de rocas, que luego él completó, tuvo que ver esta gran cabeza, claramente conspicua. En la parte correspondiente al orificio nasal parece que se ha tallado artificialmente este orificio. Si esto es así, la roca estaría recuperada como una figura más. Esta interpretación parece muy probable y la apoya el hecho de que bajo esta roca hay una pequeña figura de caballo y un bisonte, animal que suele ser complemento del caballo en el arte franco-cantábrico”. (Jesús Altuna. De Internet)



© MARTÍ PIÉ

BIBLIOGRAFIA

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- “L’arqueologia a Catalunya, avui”. Departament de Cultura de la
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Basado en la investigación histórica de J.M. Simón. 1987.
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- Joan Coromines. “Onomasticon Cataloniæ.”
- Joan Coromines. “Diccionari Etimològic i Complementari de Llengua
Catalana”
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- Manuel Bofarull Terrades. “Origen dels noms geogràfics de Catalunya”.
Ed. Millà. Barcelona 1991
- “Egipcios, bereberes, guanches y vascos”. Antonio Arnáiz Villena y Jorge
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- Joan Amades. “El Pirineu. Tradicions i llegendes.” Garsineu
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Cultura Popular Canaria.
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Libros Hiperión.
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- María Moliner. “Diccionario de uso del español.” Ed. Gredos.

*
- Miguel Balagué, Sch.P. Diccionario Griego - Español (octava edición,
año 1971) Bibliografía y Santiago Rodriguez, S.A. (Madrid) EOSGRAF, S.A.
(MADRID)








Apéndice
Anotaciones al margen
- Las estatuas de Abu-Simbel, tienen 20 m. de altura
- la esfinge de Gizeh tiene 20 m. de altura
- los moai de la isla de Pascua tienen una altura de 20 m., alt. máxima 21 m.
- los colosos de Memnón, en Tebas, Egipto. “A la entrada del templo se encuentran todavía hoy dos estatuas colosales sedentes de 20m. de altura, labradas en piedra arenisca silicatada, que representan al rey.” “Tebas Oeste, templo funerario de Amenofis III; Dinastía, hacía 1360 a.C.; arenisca silicatada; altura original: 21m.” (Egipto. El mundo de los faraones. Ed. Regine Schulz y Matthias Seidel).
- los cuatro presidentes de USA en Dakota del Sur miden de altura entre los 19 m. y los 20 m..
- la Cara de Tabà tiene aproximadamente la misma altura que las anteriormente apuntadas.

Son entre 46 y 50 codos. La medida debe ser aproximada puesto que la medida del codo presenta unas variantes históricas y según la cultura. Los veinte metros aproximados equivalen a unos 50 codos. 50 codos de ancho tenía el Arca de Noé. ¿Alguna medida en especial?


MARTÍ PIÉ BOADA



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jueves, 16 de julio de 2009

jean clottes


Dibujo del grabado encontrado en el yacimiento magdaleniense de la cueva francesa de La Marche, donde se aprecia la imagen de una chica.














Ayer tuvimos el honor de asistir en Puente Viesgo, a la vera de la mítica montaña de El Castillo, a una conferencia sobre la cueva de Cosquer a cargo del profesor Jean Clottes. Una interesantísima conferencia. La cueva de Cosquer es la única con pinturas rupestres a la que sólo se puede acceder bajo el agua, concretamente la entrada se encuentra a unos 37 m. bajo el nivel del mar. Luego la galería subterranea se eleva hasta superar el nivel del agua, emerger y mostrar bajo tierra la riqueza que alberga, 65 manos (la misma cantidad que en El Castillo) o 177 animales (11 especies distintas). La parte de la cueva que está inundada es mucho mayor que la emergida. El profesor Clottes considera que debió albergar una representación de animales que superaría los 500.
La conferencia de ayer forma parte de un ciclo sobre prehistoria que es un homenaje a Juan Luís Arsuaga. Está organizado por la Sociedad Prehistórica de Cantabria, a la que desde aquí agradecemos su labor.

viernes, 29 de mayo de 2009

De Breogán, España e Irlanda



Irlanda fue colonizada hace miles de años por españoles, sí, por habitantes de Hispania. La atracción irlandesa hacia España perdura a través de los siglos. Cojamos un símbolo presente en Irlanda y traspolémoslo a España para iniciar el pequeño artículo que sigue: la cruz celta.

La cruz en el círculo, la conocida como "cruz celta" la encontramos también en Galicia. Y en este punto encontramos una posible explicación del significado del símbolo. En la leyenda gallega de la torre de Breogán tenemos que desde ésta, Ith hijo de Breogán subió a lo alto de la torre hecha construir en la costa por su padre. Desde ella atisbó tierra al otro lado del mar, hacia el Norte. Pidió permiso a su padre para embarcarse hacia lo que sería Irlanda y donde se establecería. Breogán dio su consentimiento para organizar la expedición y le recomendó que su hijo hiciera el viaje montado en su caballo, sin apearse de él hasta que llegara, ya que “sólo así podría tener la certeza de volver a su tierra con facilidad” (¡?!). De Ith y sus gentes provendrían los irlandeses de hoy y de ahí las similitudes entre una y otra orilla atlántica. Pero lo que aquí nos interesa es lo que a continuación relata Leandro Carré Alvarellos en su libro “Las leyendas tradicionales gallegas” (Col. Austral, Espasa-Calpe, 1977): “Esta leyenda de Breogán, o Bregón, y su torre, situada en la antigua Brigantium, existe también en Irlanda. Pero, ¿es solamente una leyenda? En la peña del polvorín de Monte Alto, próxima a la torre, hay representado un grupo de hombre, mujeres y quizá niños o gentes del pueblo, en forma esquemática de cruces; algunas de estas cruces están dentro de círculos, ¿navíos? Y hay un hombre a caballo, ¿Ith, cuando va a embarcarse para la expedición? Desde luego, que aquello algo representa o algo recuerda a perpetuidad. La peña del polvorín es un monumento histórico, indudablemente.”
Es una interpretación más que posible: una representación esquemática de bajeles en un círculo. Se habla en el libro en cuestión de las embarcaciones gallegas a base de ramas y cuero. Representación esquemática si consideramos la forma fusiforme de una embarcación o lo comparamos con los curraghs irlandeses. Pero el equivalente galés a ambas embarcaciones atlánticas, el coracle, es precisamente redondo, como lo era el de los indios Dorset en América, nombre el de la tribu precisamente igual al de una región de la actual Inglaterra. Así es que la cruz puede representar al hombre y la cruz en el círculo, el hombre en el barco. Es una posibilidad, ¿por qué no?

Martí Pié Boada

jueves, 28 de mayo de 2009

El misterio de las líneas rectas que enlazan puntos sagrados. El Abad Oliba.

Cuixà- Ripoll- Montserrat

UNA PRODIGIOSA LINEA RECTA EN EL SIGLO XI

Martí Pié Boada


Pervivencias de un mundo perdido en los monasterios medievales (971 – 1046)


Hijo del conde de Cerdanya Oliba Cabreta, conde de Besalú i Cerdanya, en el siglo XI el abad Oliba lo fue de los monasterios de Ripoll i Cuixà (1008-46) a la vez que ostentaba el título de obispo de Vic (1018-46). El abad Oliba fundó el monasterio de Montserrat, priorato del cual sería superior.
Los escritos de los antiguos y los restos arqueológicos no llegan a disipar, ni mucho menos, todas las brumas que ocultan los orígenes profundos de nuestra civilización occidental. Por el escritor romano Estrabón sabemos de danzas populares celebradas en ciertas épocas del año a la entrada de cavernas sagradas y, siglos después, encontramos documentado que el obispo encabezaba danzas sacras ante la catedral de Chartres (nueva “caverna” sagrada construida por el ingenio humano). En tiempos medievales, la memoria popular retenía gran parte del legado ancestral que hoy se ha perdido o tan sólo entrevemos. Alrededor del año mil convivían más y más vivas costumbres paganas como la Fiesta de Maya. Mucha de la toponimia reflejaba sin añadidos o cambios su sentido primario, multitud de puntos sagrados conservaban la forma de veneración ancestral en lugar del templo románico que pronto iba a construirse en su lugar, muchas fuentes sagradas conservaban su sentido primario. Antiguos dioses con un “san” añadido a su nombre secular, veían como su identidad era sustituida por la de un supuesto mártir ejemplar venido de oriente para cantar las excelencias monoteístas a nuestros gentiles antepasados. Tamizado en mayor o menor intensidad, un saber antiguo se transmitió como un conocimiento las más de las veces hermético a través de la nueva religión cristiana que se imponía: un ocasional factor de evolución frente al de revolución e incluso al mismo de imposición. La equiparación cristiana del “Hijo de Dios” con “el Padre” y “su Espíritu” no era en modo alguno un factor innovador y de ahí su aceptación: la Trinidad era la expresión de las distintas vertientes de la divinidad sometidas al Todo; el hijo del hombre deviene Hijo de Dios por la elevación de su espíritu, los mortales acceden a la divinidad a semejanza de los antiguos dioses. La religión y la cultura cristiana es heredera, al menos en parte, de un mundo previo. Un mundo no judío. La Virgen María, tan parcos en detalles sobre ella los evangelios, es ante todo “Nuestra Señora” y retiene el sentido de la “Gran Madre” de la antigua religión: Maia, Mari, María. Con el cristianismo un acervo se perdía en occidente mientras otro permanecía en una misma Iglesia que progresivamente se empeñaría en ocultar, ignorar e incluso combatir parte de los verdaderos orígenes de la sociedad en la que se implantaba.






Monasterio de Ripoll



LOS MONASTERIOS
Sin embargo, en el siglo VIII, una forma de espiritualidad radicalmente monoteísta conquistaba la práctica totalidad de la Península Ibérica y penetraba en la Galia; una religión que representaba una total fractura con el reconocimiento de las diversas facetas en la divinidad, una religión que representaba la negación del Hijo de Dios. El Islam, una creencia similar a la del ya antes existente y derrotado arrianismo, avanzaba victorioso. En la invasión musulmana muchos hispano-visigodos arrianos veían vengada por la acción de sus allegados ideológicos árabes la derrota inflingida por Recaredo poco más de un siglo antes; algo que explicaría el misterio de la insólita - por rápida - conquista de la mayor parte del suelo peninsular y de la Septimania: un segmento de la nobleza estaría con ella.
Se daba una vuelta de tuerca más en el concepto del monoteísmo.
Tras la victoria de Carlos Martell en Poitiers en el 732, los francos habían reconquistado en el 768 toda la Septimania mientras las tropas musulmanas retrocedían al sur de los Pirineos. La parte de la cordillera antes ocupada volvería así a formar parte de un mundo espiritual más próximo a lo que de antiguo había sido. A sus pies se extendían las ancestrales Hispania y Galia, territorios en las que unos nuevos señores se establecían: los condes francos. Nacía la Marca Hispánica, embrión de la actual Cataluña. Ya en tiempos visigóticos se habían construido algunos monasterios a semejanza de las primitivas lauras orientales de San Pancomio y San Jerónimo, establecimientos monásticos como Sant Cugat, Gerri o St. Pere de Roda situados en zona reconquistada superaban el difícil período de dominación musulmana y continuaban su devenir histórico. Mientras, nuevos cenobios eran creados siguiendo el avance franco y se multiplicaban a un lado y otro de los Pirineos. El monasterio constituía un importantísimo elemento de la fe restablecida al tiempo que un factor de repoblación y afianzamiento del territorio. La regla benedictina organizaba con eficiencia la vida monacal. La orden creada por San Benito de Nursia, muy afecta al poder franco desde el momento en que Carlomagno la tomara bajo su protección, ocupaba progresivamente tanto los monasterios nuevos como los existentes bajo el poder visigodo. Los benedictinos quedaban como herederos en parte (también en parte como destructores de esa heredad) de un conocimiento anterior, como depositarios de la antigua cultura occidental.














EL ABAD OLIBA
En los Pirineos, el culto en los bosques, cuevas o megalitos daba paso a construcciones en donde habitar la fe. En torno al año 971, la condesa Ermengarda, esposa del conde de Cerdaña y de Besalú, Oliba de sobrenombre “el Cabreta”, daba a luz al tercero de sus hijos que sería bautizado con el mismo nombre de su padre. Bisnieto de Guifré el Pilós, pertenecía a la familia que dominaba la mayor parte de la Marca Hispánica, los condados de Urgell, Cerdaña, Besalú, Osona, Manresa, Gerona y Barcelona. La formación del joven Oliba habría tenido lugar en el monasterio de Ripoll. Probablemente por influencia de su tío, el obispo y conde Miró II Bonfill, y de su amigo el Dux de Venecia Pedro Urséol retirado a monje en el monasterio de Cuixà, Oliba adquirió el convencimiento para vestir los hábitos. En el 1002 ingresaba en el monasterio de Ripoll mientras que al año siguiente renunciaría al cargo condal de Berga y Ripoll para repartir el condado y sus bienes personales entre sus hermanos y diversos monasterios. En el 1008 era elegido abad de los monasterios de Santa María de Ripoll y de Sant Miquel de Cuixà, dos de los más importantes en su época. Hombre que combinaba idealismo y praxis, la vida de Oliba transcurriría como un compromiso con la paz y la justicia posible en un contexto de abusos y luchas entre nobles. Reflejo de una vida a caballo de un Pirineo que el ancestral vivir de sus gentes ha tenido siempre más por cordillera de unión que de separación, procuró imponer a ambos lados la concordia hasta lograr establecer la institución “Pau i Treva” (“Paz y Tregua) o “Treva de Déu” (“Tregua de Dios”). También consiguió establecer (o restablecer) un respeto por la “sagrera”, la zona alrededor de un punto sacro que se constituía en refugio a respetar frente a la acción de la violencia.
A las obligaciones de Oliba como abad se uniría en el 1.018 una de nueva: la de obispo de Vic. Entonces fijó su atención en una peculiar zona de la nueva diócesis y que a la vez dependía del monasterio de Ripoll: la montaña de Montserrat, de una sacralidad inmemorial. ¿Su objetivo? Fundar en ella un nuevo cenobio, un priorato del que él mismo sería superior. Montserrat tenía ya un monasterio en sus laderas: Santa Cecilia. La montaña, tras ser reconquistada a los musulmanes, había sido donada en alodio a Ripoll en el 888 y en el 933 por los condes Guifré el Pilós y Sunyer respectivamente. No obstante, hacia el 950, Cesari, un peculiar y enigmático personaje que pretendía ser también arzobispo de Tarragona, obtuvo de la condesa de Barcelona la donación de una parte del macizo donde fundar el citado monasterio de Santa Cecilia así como la posibilidad de anexión de algunas ermitas, entre ellas una dedicada a Santa María, a “Nuestra Señora”. Oliba hace que Ripoll reclame sus derechos sobre Montserrat y reivindique la propiedad de la montaña. Sin embargo, de forma sorprendente, no pleiteó por el monasterio de Santa Cecilia. El lugar del interés del abad Oliba era otro: el preciso y exacto lugar en el que ya se veneraba a la Madre: la ermita de Santa María.
Según la leyenda, en el año 880, un sábado al anochecer, unos pastorcillos divisaron sorprendidos cómo sobre la montaña de Montserrat una luz descendía del cielo entre una suave melodía. Al sábado siguiente volvieron con sus padres y tuvieron la misma visión. Avisado el obispo, fueron con él al lugar y por cuatro sábados consecutivos experimentaron lo mismo. Apercibidos de hacia donde la luz dirigía su resplandor, llegaron a aquel punto. Allí, en el silencio (“silencio”, cuya raíz es la misma que isil, “secreto” en vasco, el mismo nombre de Isis), en la secreta oscuridad de una cueva, hallaron la imagen de una Virgen Negra. De una Virgen Negra. Intentaron llevársela pero - como tantas veces se atribuye a una imagen encontrada - les fue imposible. Maia es el lugar, la tierra misma. Una leyenda. Una leyenda que, para ser leyenda, aporta un dato tan preciso como el año del suceso: ¿el año de la recuperación de una antigua imagen puesta a salvo de los musulmanes iconoclastas? En esa zona que la leyenda cita, en la inmediación del punto esotérico de la cueva, en la ermita de Sta. María, decidió Oliba establecer su cenobio.















También una leyenda narra la existencia de una devoción anclada en la noche de los tiempos en el monasterio de Ripoll: los musulmanes en su avance habían destruido el antiguo culto a Nuestra Señora. Años más tarde, Carlomagno, en su labor de reconquista, halló a cinco ancianos que de forma milagrosa habían conseguido preservar dicho culto. El emperador expresó su deseo de construir un monasterio pero sus obligaciones lo reclamaron a otros lugares, lo cual fue aprovechado por los sarracenos para lanzar una razia y asesinar a los cinco ancianos. Sin embargo, éstos habían logrado ocultar la venerada imagen de la Señora tras un muro. Ya bajo el mandato del conde Guifré el Pilós (Wifredo el Velloso), éste decidió construir el monasterio que el monarca proyectara, aunque no obstante nadie sabía del paradero de la imagen venerada. Una noche, el conde tuvo un extraño sueño: una dama de gran belleza se le apareció y le invitó a que la siguiera hasta unos acantilados para señalarle un muro que se confundía con el roquedo. Advirtió entonces el conde la presencia de un anciano que rezaba ante aquella pared. Se acercó y se percató de que era el mismísimo emperador Carlomagno. Éste le habló acerca de restaurar el antiguo culto del lugar. Guifré tomó como suya aquella voluntad, se comprometió en la búsqueda de la imagen oculta y expresó la intención de que, en caso de encontrarla, regalaría a la Virgen María la más valiosa de las joyas que pudiera encargar. Guiado por el pasaje onírico, recorrió con la ayuda de los monjes del nuevo cenobio las cercanías de Ripoll hasta hallar los acantilados que la dama le mostrara. Allí estaba el muro ante el que había visto rezar a Carlomagno. Al acercarse, la pared se desplomó para descubrir la entrada a una cueva y, en ella, la imagen que parecía aguardarlos. El hijo del conde – Radulf - que luego vestiría los hábitos de monje en el monasterio, ofreció la joya prometida por su padre. Santa María de Ripoll constituye pues otro lugar de santidad desde antiguo, la Madre es allí venerada desde tiempos ancestrales, la misma Maya o Mari venerada en todo el occidente y que hoy todavía se conserva en el recuerdo de la mitología vasca. María. La Señora.
Más al norte, en la vertiente gala de los Pirineos, en la falda del macizo del Canigó, el monasterio de Cuixà tiene su origen en las catastróficas inundaciones del río Tet que en el año 878 acabaron con el antiguo cenobio de Sant Andreu d’Eixalada.














Al quedar éste destruido, la congregación se trasladó hacia un terreno propiedad de un monje, Protasio, que había levantado allí una celda monacal dedicada a San Germán. En el monasterio de Cuixà, se decía que en la cripta se guardaba algunas reliquias del escenario de la Natividad. La conocida como “Cripta del Pesebre”, cueva en el seno de la Madre Tierra, está bajo la advocación de la “Mare de Déu” (Madre de Dios). Tras las naves custodias dedicadas a los arcángeles Gabriel y Rafael se debe cruzar una puerta de grueso dintel para acceder al santuario. La cripta es un recinto de planta circular, en realidad anular debido al macizo pilar central que sostiene la vuelta de cañón del techo. Una sorprendente esfericidad en todo el ámbito semeja el útero materno. Allí se abre a levante una absidiola que alberga el altar de María, la Madre. El conjunto del monasterio está dedicado a San Miguel, el vencedor (aprehendedor) del dragón, de la serpiente que se estira sobre el terreno para conectar los puntos de santidad. La iglesia de Sant Miquel de Cuixà fue comenzada por el abad Ponç (muerto el 958) y continuada por el gran abad Garí que la consagró en el 975. El otro gran abad que les seguiría, Oliba, daría relevancia a unos puntos unidos en la distancia, unos puntos sagrados que presentan una especial característica. Un sutil y a la vez colosal detalle.

LA LINEA RECTA
Sant Miquel de Cuixà y Santa María de Ripoll - los dos monasterios de los que Oliba era abad - más Sta. María de Montserrat - el nuevo priorato fundado por él y del que sería superior - quedan unidos en la gran distancia por una sorprendente y precisa línea recta. Desde la vertiente norte de los Pirineos hasta el sur de la Marca Hispánica una larga senda completamente recta se extiende salvando montañas, collados, cursos de agua o barrancos. ¿Conocía el abad Oliba esa característica? ¿Fue una razón más para la decisión del obispo de Vic de establecerse en un lugar especialmente mágico de la sagrada montaña de Montserrat despreciando el ya existente y más desplazado cenobio de Santa Cecilia? Los tres puntos sagrados, los tres monasterios de Oliba, se alinean con total, con precisa exactitud salvando una enorme distancia de 120 kilómetros en línea recta. La vieja senda que Alfred Watkins rescató en Inglaterra de un olvido secular dándole el nombre de “ley”, une allí con trazos todavía perceptibles sobre la verde campiña británica los diversos puntos sagrados. Mudos testigos de un conocimiento anterior, los leys conforman la tela de araña que cubre el mundo: la línea que une el punto más oriental de Inglaterra (Ness Point en East Anglia) con el más occidental (Land´s End en Cornualles) a través de Avebury y Glastonbury, la que en el Pirineo enlaza las iglesias del valle de Boí (Erill - Boí - Taüll), las alineaciones que en Carnac de Bretaña apuntan al Mont-Saint Michel en Normandía, las líneas que se cruzan en Nazca, las sendas del dragón en China... Una cultura que un día cubrió el mundo y de la que hoy sólo podemos conjeturar sobre ella, un concepto místico, tal vez una corriente telúrica que sigue el curso de los alineamientos, una línea que une los antiguos santuarios cristianizados en nuestro mundo occidental: templos edificados en lugares de un carácter sagrado ya de antiguo, sobre cimas, en cuevas, en confluencias o emergencias de corrientes de agua..., unas zonas en las que se concentra una energía que un día rigió la tierra. El buen emplazamiento podía ser revelado, sino por conocimiento previo, sí por inspiración o revelación en base a algún hecho excepcional: la primitiva creencia de que los verdaderos centros sagrados podían localizarse por la interpretación de signos y portentos como la aparición de la Señora o de su imagen y por su resistencia imposible de dominar a ser trasladada a otro lugar. En definitiva lo que es lo mismo: la veneración del lugar en sí más que la veneración de la propia imagen. En tales alineaciones la figura de San Miguel, el vencedor del dragón, del conocimiento hermético, se hace presente. Aún en el tardío siglo XII encontramos referencias a la vieja línea recta. Así, Geoffrey de Montmouth situó la construcción de sendas rectas en Gran Bretaña durante el reinado del legendario rey Belinus:
“...convocó a todos los trabajadores de la isla y ordenó que se construyese con piedras y mortero un camino para los carros que debía abarcar toda la longitud de la isla, desde el mar de Cornualles hasta la costa de Caithness y que debía ir en línea recta de una ciudad a otra a lo largo de todo el trayecto. La calzada se construyó, así como otras dos que se cruzaban sobre ella en diagonal, siendo toda la red terreno sagrado. Quien allí penetrara, al igual que en una iglesia, estaría a salvo de ataques o detenciones, quedando, en consecuencia protegidos los viajeros que por ella se desplazasen."

LA “CRUZ CELTA”
Oliba sentía la vocación monacal, se entregaba a la vida contemplativa cuando sus obligaciones se lo permitían. Era común en él pasarse un noche entera rezando para oficiar la misa a la mañana siguiente. ¿Fue una suerte de guía del destino su elección como abad de Cuixà y Ripoll y la posterior elección de Sta. María en Montserrat? ¿Se trató de una inspiración, de un quid divinum? ¿O fueron, en cambio, unas decisiones tomadas deliberadamente, conocedor el conde, abad y obispo de un saber oculto que un día se extendiera por todo el orbe? ¿Podemos creer que tan sólo se tratase de una simple casualidad? Se puede considerar a Oliba como a un hombre santo en la plena acepción de la palabra aun cuando la iglesia, en su peculiar interpretación de la santidad, ni siquiera lo ha beatificado. Era – según palabras del historiador Ramón d’Abadal - hombre bondadoso y prudente de carácter entero e incorruptible, dotado de un gran espíritu de devoción y de una gran sensibilidad. La virtud del gran abad - según su biógrafo, el padre Anselm M. Albareda – “transparentaba en todos sus actos y era vislumbrada por todos”. A menudo sus contemporáneos le tributaron elogiosos calificativos que no suelen darse en vida. Hombre venerado, al que se le llegaron a atribuir hechos milagrosos, podía haber recibido una suerte de iluminación, de clarividencia. Pero también hombre de profunda cultura, introductor de novedades arquitectónicas como la vuelta de cañón, la cúpula, las arcuaciones lombardas o los grandes campanarios, preocupado en aumentar el número - hasta triplicarlo - de los volúmenes de la biblioteca de su monasterio de Ripoll, habría accedido sin duda a muchos de los más profundos conocimientos de la época. El hijo de un conde y conde él mismo, descendiente de la familia más poderosa de un área que más tarde sería conocida por Catalunya Vella, educado desde la infancia en un monasterio para convertirse luego en monje, abad y obispo, podía conocer mucho o parte de una cultura, de una religión, de un saber que una vez había sido. Un elemento aparentemente marginal de la personalidad de Oliba nos puede aportar algo más de luz: su firma. Al nombre, más las letras EPS referentes a “obispo” sigue, al uso medieval, un símbolo: un círculo con una cruz en su interior y, en cada uno de los cuatro espacios que forman los brazos, un punto.
Este símbolo ancestral lo acostumbraban a usar los notarios del medioevo para hacer firmar a quien no sabía escribir, dejando un punto de los cuatro por hacer, para que lo pusiera el firmante. No es éste el caso, evidentemente, de Oliba. Encontramos el mismo símbolo en varias firmas del abad e incluso parece ser que lo lucía en su anillo, por lo que podemos colegir que se trataría de un signo que habría hecho suyo. Un signo interpretable como cristiano por la cruz pero que resulta portador de un mensaje de la más remota antigüedad: símbolos exactamente iguales están representados en cerámicas ibéricas o petroglifos prehistóricos como los de San Isidro de Montes, en Pontevedra, o - sin los puntos – en grabados rupestres de sitios tan distantes y diversos como Alemania, el Atlas, la ladera de Jurán en la Isla del Hierro, en representaciones pictóricas tan aparentemente dispares como la de los Dogones en Mali, la de los indios lakotas o arapahoes en EE.UU. o la utilizada por los chamanes mayas, o bien como letra o ideografía en una de las tablillas de Glozel de una presumible edad mínima de 13.000 años, o sea perteneciente al período magdaleniense; un signo presente en una amplia geografía europea y atlántica. La cruz con el círculo, la cruz celta, es la ancestral simbología del Todo, del Mundo, símbolo solar, luz de vida, el Todo sin el cual nada existe. La luz. La misma que guió a los pastorcillos en la Santa Cueva de Montserrat o la luz interior que iluminó al abad para que la línea de su vida fuera como la que unía sus tres monasterios. El círculo del sol, el círculo del universo, el círculo de la Tierra, sin principio ni fin, y, dentro de él, la cruz que señala los cuatro puntos cardinales más los cuatro puntos interespaciales que encontramos en el caso del Abad Oliba. Ocho. El infinito, el número de la resurrección, de la justicia y del equilibrio, entre otros simbolismos atribuidos por la tradición esotérica.
La evolución más que ruptura de la religión, la pervivencia en los albores del segundo milenio de arcanos saberes y creencias, constituye una pervivencia que encontramos también en una bella composición del monje Garcies de Cuixà, hagiógrafo de su contemporáneo Oliba, en la que – en una veneración a la naturaleza - volvemos a apreciar la conexión con el mundo antiguo :
“És aquest lloc, entremig de la partió d’Hispània i de la Gal.lia, en un replec i enfront del Canigó, muntanya de gran celebritat i anomenada. La vall on s’assenta s’estén llargament i per ella decorren les belles aigües del Litron, d’una suau cançó rodoladora. Déu ama aquesta bella solitud, voltada d’arbres antics de dies i de boscatges plens de religió. Diria hom que els àngels vaguen entremig dels troncs sota la pau de les altes brancades”.
(“Es este lugar, en la divisoria de Hispania y la Galia, en un rincón y frente al Canigó, montaña de gran celebridad y renombre. El valle donde se asienta se extiende a lo largo y por el corren las bellas aguas del Litrón, de una suave canción rodadora. Dios ama esta bella soledad, rodeada de árboles antiguos de días y de bosques llenos de religión. Se diría que los ángeles vagan entre los troncos bajo la paz de los altos ramajes.”)
Bosques “llenos de religión”. De religión. Es decir donde se oficiaba la liturgia al modo druidico. Estaba presente en el año mil la antigua sacralidad de los bosques.

APUNTE FINAL
Cabe destacar el caso de un monasterio muy cercano a la línea, tan cercano que incluso, de aceptar un pequeño margen de error, podríamos incluirlo en ella: Sant Martí del Canigó. Este monasterio, como Cuixà en la vertiente francesa del Pirineo, situado sobre un verdadero nido de águilas en la majestuosa montaña del Canigó, está a poco más de un kilómetro de distancia al este de la gran senda. Un kilómetro sobre 120. El abad Oliba intervino en la construcción y consagración de una abadía que recoge en su seno las advocaciones de Cuixà, Ripoll y Montserrat: la cripta, en contacto con la Madre Tierra, está dedicada a Sta. María, y en el primer piso del campanario se encuentra la capilla dedicada a San Miguel, potencia celestial dominadora de la serpiente, de la vieja senda recta.
Oliba pasaría los últimos años de su vida haciendo ejercicio de penitencia en el monasterio sobre el alto roquedo, sobre el “Quer” o “Car” sagrado desde la más remota antigüedad, el “Quer” o “Car” que nombra a puntos tan alejados entre sí como Carmona o Cardiff, Carnac en Bretaña o Karnak en Egipto, o los más cercanos Queralt o El Quer Foradat.
Desde la abadía de Sant Martí del Canigó, el abad Oliba podía contemplar el valle por el cual transcurre la gran línea recta que había constituido el eje de su vida. Una senda invisible. ¿Invisible también en sus días?

© Martí Pié

domingo, 24 de mayo de 2009

ROCAS ANTROPOMORFAS




http://www.laocaeneloceano.es/
Publicamos hace un tiempo un artículo en el blog donde hacíamos una relación sobre rocas antropomorfas en el mundo. Comenzamos con dos fotos de Corbera de Llobregat (Barcelona): la cara de Tabà (arriba) que descubrimos y publicamos en el año septiembre del 2000 y la de la Penya del Corb (debajo) que descubrimos pocos semanas después cuando ya investigábamos sobre el tema. También descubrimos otra en el conjunto histórico de Cervelló, cerca de Corbera.














Hoy lo reeditamos con la adición de una página web de la que damos referencia por si os quereis conectar. Se trata de un página en la que aparece un roca antropomorfa muy interesante en el Monte Pindo, en Galicia: http://images.google.es/imgres?imgurl=https://blogger.googleusercontent.com/img/b/R29vZ2xl/AVvXsEiljaqJ2oJyp_zlrPDgJMfw9ZpMq3zmDjDw8rKzPegZtSwe-l2qp5RMp1h8fEiK6jgVt0dqrlGACFu7NU1VMz86LcK4HCX4JiXQT19qOqa9gtuTH4XgGultWMcBTtW0HHYjHD5Ny7ees94Y/s320/09.+A+Cabeci%C3%B1a.+(5).jpg&imgrefurl=http://montetecla.blogspot.com/2007_06_01_archive.html&usg=__GCozBzK6IktUITmjninm1NfeSnA=&h=240&w=320&sz=28&hl=es&start=11&sig2=h6W4_7-YZH4c2sSy2-RzRA&um=1&tbnid=EcEe7_1WgmBxGM:&tbnh=89&tbnw=118&prev=/images%3Fq%3D%2522ROCAS%2BANTROPOMORFAS%2522%2BGEMA%26hl%3Des%26safe%3Dactive%26rlz%3D1W1GGLR_es%26sa%3DN%26um%3D1&ei=JSAZSq2oLY3LjAfn2NnwDA
Estaría agotado de guardar esta dirección si no fuera porque he puesto el "guardar como".
El artículo es muy interesante porque, además, hay unas referencias a petroglifos.
Y ahí va la repetición de nuestro artículo anterior, al cual debemos añadir la cara recién descubierta por nosotros del Monte Pindo, en Galicia. Y además la de la capital de la prehistoria en Francia: Les Eyzies de Tayac de la cual adjuntamos la foto.


"Hace unos dias En tiempos de La Oca en el Océano publicábamos el estudio sobre una cara en unos acantilados: La Cara de Tabà. Hoy queremos completar la información con una relación exhaustiva pero no definitiva de representaciones humanas de gigantescas proporciones e integradas en el paisaje.
Os queremos pedir un favor: si sabeis de alguna representación petrea ya sea casual obra de la geología o concienzuda creación humana, no dudeis en comunicárnoslo. Entre todos podemos ampliar la lista.
Algunas representaciones de grandes dimensiones realizadas por la mano del hombre (reconocidas como tales): - Esfinge de Gizeh. De unos 55 m. de largo. Egipto. - Esculturas del templo de Assuan. Egipto. - Colosos de Memnon. Egipto. - Gigante de más de 55 mts. de longitud dibujado sobre el terreno. Cerne Abbas, Dorset, Inglaterra. Visible desde el otro lado del valle. - The Long Man of Wilmington, Windower Hill, near Wilmington, Sussex. - Caballo blanco. 111 mts. desde la cola hasta el hocico. Uffington, Berkshire Downs, Inglaterra. Visible en su totalidad sólo desde el aire. Al lado tiene la colina artificial de Dragon Hill. - Caballo de 80 mts. long. Bratton, cerca de Westbury, Wiltshire, Inglaterra. Visible desde el valle. Rehecho en 1778, al parecer sobre la figura de un antiguo dragón. - Pistas y dibujos de Nazca, Perú. Visibles en su totalidad sólo desde el aire. - “Candelabro” de Paracas, Perú. De unos doscientos metros de alto. Dibujado en una ladera en la costa. Visible a gran distancia desde el mar. - Geoglifos en el desierto de Atacama. Rio Loa, Cerros Pintados, Tarapacá, Cerro Unitas, Chiza y valle de Lluta. Cordillera andina (N. de Chile). Visibles en su totalidad sólo desde el aire. - Serpent Mound. (Adams County, Ohio). Enorme túmulo alargado que conforma la mayor representación de una serpiente. 386m. long. x 1,5m. alt. x 6m. ancho de media. Sólo se puede apreciar en su totalidad desde el aire. - Referencia histórica al Coloso de Rodas. Puerto de Rodas, Isla de Rodas. - Monumentales cabezas olmecas de casi tres m. de altura y varias toneladas de peso en las selvas de Veracruz y Tabasco. - Figuras de características antropomorfas esculpidas en la roca que miran hacia el profundo cañon del río Magdalena. La Chaquira. San Agustín, Colombia. - Estatuas (moais) de la isla de Pascua. - Relato de Fray Jerónimo de Mendieta (s XVI): Junto al pueblo de Teotihuacan hay muchos templos..., y en particular uno de mucha grandeza y altura, y en lo alto de él está todavía tendido un ídolo de piedra que yo he visto, y por ser tan grande no ha habido manera para lo bajar de allí y aprovecharse de él. - El Buda de Leshan (China). Colosal escultura de 71 m. de altura, la más grande del mundo, tan alta como toda la montaña en la que está esculpida (construida entre 713 y el 803 d.C.). Sólo la cara tiene 15 m. de alt. - Gran Buda echado, esculpido en la roca (Dazu, China) - Gran estatua de Kannon, a Takasaki, Japó. (De una veintena de metros alt.) - Daibutsu (Gran Buda) de Kamakura (prefectura de Kanagawa, cerca de Tokio) 13.35 mts. de alt. Figura sentada construida en bronce (1252 d.C.). - Colosos de Gal Vihara, gigantescas estatuas de Buda talladas en la roca. Sri Lanka - Estatua gigante de Buda en Aukana, cerca de Anuradhapura, la ciudad más venerada de Sri Lanka donde está el árbol sagrado “Bo”, esqueje del árbol de la Iluminación bajo el que se sentó Buda en la India. - Estatuas gigantes de Buda en Bavian (Afganistan) la mayor de las cuales alcanzaba los 53 m. de altura. Se podía subir hasta la cabeza. Ahora lastimosamente destruidas por los fanáticos musulmanes iconoclastas. - Caras de Angkor (N.O. de Camboya) (S. X al XIV) - Efigies de los cuatro presidentes (Washington, Jefferson, Lincoln & Roosevelt) esculpidas en las Montañas Rocosas (U.S.A.). Mount Rushmore, Black Hills, South Dakota. Aprox. 18,28 m. alt. desde la barbilla a la frente. - Escultura gigantesca (en construcción) del jefe lakota Crazy Horse (Crazy Horse Memorial), también en las Black Hills de Dakota del Sur, U.S.A. Algunas representaciones de grandes dimensiones (de dudosa factura o atribuidas a la casualidad): - Cara en el paso de Despeñaperros, en el límite del desfiladero y de las provincias de Ciudad Real y Jaén. Se la conoce popularmente como “La cara de Dios”. 15 mts. alt. Mira hacia el este y tiene cuevas en su base, a unos 100 mts. de distancia. - Gran roca con forma de cabeza, conocida como “Cara de s’Indio”. Es Mercadal (Menorca). - En una de las sierras cercanas al valle de Las Batuecas, en Extremadura, se conserva - según F. Sánchez Dragó - un ídolo neolítico ciclópeo consistente en una calavera de tres metros de altura tallada en un bloque de granito y que tiene en la boca una piedra adornada por señales ógmicas. También según Dragó, Ibrahim-el-Himiarita describía en la Edad Media la “Isla de Salomón” con tres ídolos de manos levantadas para detener a los que se adentrasen en el Mar Tenebroso: el Océano Atlántico. Asimismo, y también en el medioevo, Al-Idrisi decía que habían dos Islas Afortunadas con sendos ídolos esculpidos de más de 100 codos de altura. La forma de una enorme cara parece apreciarse en un promontorio cercano a las playas de El Médano y La Tejita, en Tenerife. - Cabeza en la Pared de Roberto, en la cresta de la montaña, en los límites del Parque Nacional de la Caldera de Taburiente (La Palma, Canarias). Se aprecia una cara a pesar de (o gracias a) mostrar una considerable erosión. Mira hacia el este. Está cerca del Roque de los Muchachos. En este enclave existen petroglifos y en Enero del 2000 se encontraron varias losas con más motivos rupestres, a base de espirales y meandros. Al otro lado de la crestería, en la vertiente N. y todavía a gran altura, se encuentra la cueva conocida como “del Fraile”. Al parecer hay en la Caldera dos formaciones más que recuerdan una cabeza: sobre la Cueva de Tanausú y bajo el Roque del Huso. El Roque de Idafe, de una cierta forma antropomorfa o fálica, era adorado por los auaritas. - The Old Man of Hoy. Islas Órcadas, Escocia. Se trata de una formación antropomorfa que, levantada en el punto más occidental de la isla más occidental, mira al oeste. Según parece, entre los marinos que antes de Colón se aventuraban en el Atlántico circularía la especie por la cual varias esculturas ciclópeas indicarían el camino de Las Indias. Es atribuida sin dudar a causas naturales pero cabe destacar que las líneas de los estratos geológicos se continúan desde la montaña vecina hasta el “Old Man”; un capricho de la naturaleza el respetar un delgado pilar y derrumbar para luego hacer desaparecer una enorme porción de montaña de las mismas características geológicas. - Djebel Barkal (Sudán). Formación de unos 200 m. de altura con apariencia de cobra tocada con el gorro de los faraones nubios. Tenía un templo en su parte superior donde se instalaba una lámina de oro que, al recibir los primeros rayos del sol, refulgía. Hay otros templos empotrados en la base, medio templo, medio cueva. Se repite “efigie + cueva”. - Referencia histórica a una gran estatua levantada en el punto más al oeste de la isla de Corvo, la más occidental de las Azores, que al decir de algunos marinos miraba hacia América, hacia el oeste. Esta estatua habría sido destruida por los primeros colonizadores europeos tal vez por considerarla un ídolo pagano. - Llanura del Sidobre (Albigesado, Francia): Roc de l’Oie, megalito que representa una oca. - Esfinge de Babele, en el macizo de Omul a 2500 mts. de altura, cordillera de Bucegi, Rumanía. Gran roca con la apariencia de la cabeza de una esfinge. - Cabeza y cara de Mam Tor. Derbyshire, Inglaterra. - Cabeza con parecido de llama, en Marcahuasi, altiplanicie de 4.000 m., Perú. - Dana Point Headlands, California. Cara en los acantilados que se yerguen sobre el mar. Mira al Oeste. - En la frontera entre Guinea Conakry y Senegal, en un despeñadero, se aprecia la colosal estatua de una mujer con un tocado en su cabeza. Su “mirada” se “fija” en el valle, en el cual se levanta una mezquita. De ser la imagen artificial, se trataría de una de las estatuas más grandes del mundo. - Tepuys en Venezuela. Son altiplanos muy exagerados sobre la sabana y selva venezolana. En la cumbre de algunos tepuys como el de Roraima o el de Kukenán hay caras, pájaros, piedras basculantes. Todo un mundo fantástico, espectacular, de formas increiblemente perfectas para ser naturales. Una piedra basculante impresiona por el muy exiguo punto de apoyo y el enorme, desproporcionado tamaño de la piedra en un equilibrio en apariencia precario y sin embargo duradero por siglos, tal vez milenios. - Cara que mira al cielo en la llanura de Cydonia, en Marte. Fotografiada por la sonda Viking 1 en Julio de 1976, desde una distancia de 1.873 kms. de Marte. Descubierta por Tobias Owen, miembro del equipo del Laboratorio JPL de la NASA. En 1998 se "demostró" según la NASA (y como se había adelantado apresuradamente y sin posible investigación tras su descubrimiento) que se debía a un juego de la luz. Lo habían acertado: la tal cara es oficialmente una formación geológica, una casualidad de aquellas tan casuales."














Y por fin, una cara en el Monte Endino, en Cantabria, que nos encontramos en la página de uno de nuestros amigos en facebook y que publicamos en su día.





Martí Pié Boada

miércoles, 25 de febrero de 2009

LA ISLA DE AVALON


GLASTONBURY o LA ISLA DE AVALON
Historia y mito
En tiempos de La Oca en el Océano
Martí Pié
Al oeste de Inglaterra, en el condado de Somerset, asentada en la bucólica campiña con un pasado escondido entre las brumas de mitos y leyendas, la pequeña ciudad de Glastonbury constituye uno de los centros místicos más importantes del mundo. Allí, historia y fantasía se mezclan de forma inextricable. Según William de Malmesbury, el cristianismo de los primeros tiempos estableció en la que se consideraría como Jerusalén de Occidente la iglesia más antigua de Inglaterra (que no de Gran Bretaña, puesto que ésta se estableció en Cardiff, en Gales). El precario primer templo erigido en Glastonbury tendría su continuidad en el monasterio cuyas ruinas podemos contemplar hoy en día. Ya los druidas celtas recogían una antigua tradición por la que se consideraba el lugar como sagrado y lo relacionaban con la tradición del Otromundo, Al decir del autor del s. XII Caradoc de Llancarvan, recibía el nombre de Ineswitrin. Este autor, en su obra Vida de San Gildas, lo latiniza convirtiéndolo en Glastonia y en una nota añadida (tal vez por otro autor) explica que el nombre británico era Ynisgutrin, “isla de Cristal”, que los anglo-sajones establecidos allí habían traducido en su día como “Glastigberi” para pasar a denominarse a sí mismos Glæstingas, “pueblo de Glastonia”, nombre del cual derivaría la forma común en el s.VIII Glastinga ieg, “isla de Glastingas”. En realidad lo “de cristal” responde a una equivocación: el nombre original latinizado contenía en realidad la palabra céltica “glas” pero referida al glasto, no al cristal. El glasto era una hierba sagrada de especial relevancia en las ceremonias religiosas de los britanos. El antiguo Glastonbury se habría denominado pues Ynysglas, con lo que corresponde a “isla de glasto” o “donde el glasto crece”. La traducción pues habría sido hecha a la inversa – del inglés al gaélico - con la intención de reconstruir la palabra originaria ya por aquel entonces en el olvido y, en un precipitado error de deducción, confundiéndose el “glas” gaélico con el “glass” inglés, o sea, “glasto” con “cristal”. Más formas del topónimo aparecen en un poema conocido como "The spoils of Annwfn" que describe una expedición liderada por el rey Arturo con la intención de hacerse con el caldero mágico custodiado por nueve doncellas en la ciudad fortaleza de Annwfn denominada también con otros varios nombres. Se cita Caersiddi y Caerwydr: “ciudad (etimológicamente “piedra”) de las hadas” - “de cristal (de wydr-vidrio)”. Entre la mayor parte de la intelectualidad británica no se duda de que la etimología de Glastonbury se debe a “glass” o sea “vidrio” o “cristal”, pero están en un error que me permito poner de manifiesto y revelar la correcta etimología, derivada de la venerada planta tintórea.
El Tor de Glastonbury destaca en su orografía por constituir una notable excepción en el suave paisaje del Brue Valley: en un punto, inopinadamente, elrelieve cambia para levantarse de repente en un singular y sorpresivomontículo: el Tor. Rodeado de un halo de misterio, la cúspide coronada por una solitaria torre de estilo normando llega a alcanzar los 159 m.de altitud. Allí, en excavaciones realizadas a principio de siglo, se hallaron restos de hábitat prehistórico y del antiguo establecimiento monástico de St Michael on the Tor. La destacada elevación del terreno pone al menos un punto de duda en su consideración de simple colina: de forma ovalada, con suaves gradientes que lo rodean y le confieren una enigmática forma escalonada, con una leyenda que habla de un mundo en su interior, con una edificación en su cúspide consagrada al Arcángel San Miguel, con la tradición que lo asocia a la figura del dragón así como a la del Rey Arturo y a la mítica Isla de Avalon o al Santo Grial, ¿podría tratarse de un túmulo artificial como, entre otros, el vecino de Silbury Hill en Avebury? Su aureola de lugar mágico se adentra en la antigüedad más remota, en la oscuridad de la prehistoria. Su nombre enlaza con otras zonas de la Europa occidental. Desde la cúspide del Tor, denominado“Templo de las Estrellas” por una antigua tradición, se divisa toda la extensión del pueblo y un paisaje que, como veremos, oculta un conjunto místico con una densa trama de narraciones legendarias. Glastonbury se asocia con Annwfn, la mítica ciudad, el Avalon (Avalon o Apollon, la ciudad del sol, de Apolo, que según Diodoro de Sicilia tenía un importante templo en Hiperbórea) en el cual nueve doncellas custodian el caldero mágico de la Sabiduría entre un legado de tesoros ocultos. El Annwfn galés era el reino del cual era señor Gwyn ap Nudd, rey de las hadas.
UNA LEYENDA .- Según la mitología, Gwynn era monarca en el interior del Tor. Enel siglo VI, en los albores de la Edad Media, se narra un encuentro conSan Collen, un eremita cristiano establecido en la sagrada cima del Tor. El santo habría escuchado una conversación en la que dos hombres hablaban acerca de que el rey Gwynn tenía su morada en un palacio situado en el mismo Tor. San Collen les reprendió: según él, hablaban de demonios. Los dos hombres le advirtieron que Gwynn vendría a su encuentro. Pasó un tiempo hasta que, un día, alguien fue aver a Collen para invitarle a visitar al rey Gwyn. El santo rechazó por tres veces la propuesta, pero al fin, ante la insistencia, accedió. No obstante, en previsión de los peligros que le pudieran acechar, tuvo laidea de llevarse consigo un frasco con agua bendita. Lo escondió bajo el hábito y siguió al mensajero. Entraron en el interior de la montaña poruna puerta secreta, inadvertida para el común de los mortales. Una vez dentro, el invitado comprobó que se hallaban en un maravilloso palacio. Franquearon la entrada de una de las salas de aquel mundo subterráneo yallí estaba Gwyn, sentado en un trono de oro. El rey dio la bienvenida a Collen y, mostrándole una gran mesa preparada con los más suculentos manjares, le ofreció el participar de ellos. El santo sin embargo rechazó la tentación. Había oído hablar acerca de la comida de las hadas: quién de ella participaba, se convertía en monstruo condenado a vagar eternamente por la Tierra. Ante la insistencia de su anfitrión, Collen sacó el frasco que llevaba debajo del hábito y aspergió el contenido a su alrededor. Entonces el palacio se desvaneció. De pronto el santo se encontró tendido en la fría soledad de la cima del Tor.
Gwyn ap Nudd había sido en origen un dios - Gwynn, hijo de Nudd -relegado seguramente a rey clandestino por el cristianismo, el cual,como se aprecia en la historia de San Collen y conforme al excluyenteideario monoteísta, no le otorga simpatía alguna.Gwynn y las hadas vuelven a aparecer en el cuento artúrico de la cazadel gran jabalí Twrch Trwyth, en el conjunto de la identificación del rey Arturo con Glastonbury, y del Tor con la isla de Avalon. En su "History of the Kings of Britain", del siglo XII, Geoffrey de Monmouth dice que el Rey Arturo, mortalmente herido en su postrer batalla de Camlann, fue llevado a la Isla de Avalon para ser sanado de sus heridas. Según Gerald de Gales y Gervasio de Tilbury, que a su vez recogen las leyendas locales, habría sido llevado allí por Morgan le Fay la hechicera y - según Chrétien de Troyes - hermana. Allí, nueve hadas le habrían curado las heridas. Y allí, en Avalon - según se cita - enormes gigantes aguardaban ocultos...
EL REY ARTURO .- La identificación de Glastonbury con la Isla de Avalon condujo a los monjes a buscar en el año 1191 la tumba del rey Arturo. Hallaron através de visiones y ciertas indicaciones en viejos manuscritos - al decir de Gerald de Gales - los restos mortales del legendario rey así como, a su lado, los de la reina Ginebra. También indica el mismo Geraldde Gales que fue el rey Enrique II quien puso a los monjes sobre la pista definitiva. Pero tal vez este hecho respondiera a oscuros propósitos: el rey Enrique tenía por aquellos tiempos serios problemascon los galeses, los antiguos habitantes britanos ahora confinados enlos valles occidentales a los que intentaba definitivamente someter. En realidad, parece ser que Arturo había sido un rey bretón que en el sigloVI obtuvo señaladas victorias contra los anglo-sajones y al cual los tiempos posteriores, principalmente bajo-medievales, le rodearon de laaureola mítica y caballeresca con la que ha llegado hasta nuestros días.Corría el rumor entre los galeses de que Arturo - en base a una leyenda en la que se decía que no había muerto - volvería para liberar Gales del yugo inglés. Los monjes se sumaron a la masiva moda del hallazgo dereliquias en toda la cristiandad y se ajustaron a las conveniencias del monarca con tal de demostrar al amenazante pueblo galés que su mítico rey estaba definitivamente muerto y sus restos reposando en la abadía de Glastonbury, en Inglaterra. Podría ser ésta la intención. Aunque tambiénes cierto que otra importante línea de la tradición había situado siempre en Glastonbury (antes la misma Britania que ahora se dividían Gales e Inglaterra) el cuerpo sepulto de Arturo. Autores como Leslie Alcock, en su libro Arthur’s Britain, defienden esa tesis y la autenticidad de los restos enterrados en la abadía. Toda la tierra de Glastonbury presenta una relación con el ciclo artúrico. Así, la colina que se dibuja en la lejanía - Cadbury Hill - se dice que es el sitio exacto donde estuvo enclavada la mítica capital del rey Arturo y suscaballeros: Camelot. La boscosa colina de Chalice Hill, al lado del Tor, tiene en su base el pozo del cáliz (Chalice Well), el pozo sacro en cuyo interior se encuentra el Santo Grial traído por José de Arimatea, crístico equivalente de la era de Piscis al más antiguo Caldero de la Sabiduría céltico, la mística vasija de la luz y el conocimiento que había sido desde la noche de los tiempos la suprema causa de santidad. Representada en el Chalice Well se encuentra una de las formas básicas de la geometría sagrada y representación de la era crística: la proporción creada con la intersección de dos círculos de la cual resulta la Vesica Piscis. De Camelot, los caballeros del rey partían en busca del Santo Grial; aparentemente una paradoja: una larga peregrinación, una búsqueda iniciática que, tras recorrer un largo camino en pos del perfeccionamiento, volvía por las sendas del laberinto a la misma tierra de Camelot, a Glastonbury, al antiguo Templo de las Estrellas donde el Cielo está en la Tierra y donde los ocultos gigantes aguardan. Un paisaje oculto sobre la tierra para el que pasarían muchos siglos antesde mostrarse a ojos que pudiesen comprender.
EL PAISAJE OCULTO .- En 1929 sucedió algo que abrió una luz a esa comprensión: KathrynMaltwood, en su libro A guide to Glastonbury’s Temple of the Stars,reveló un sorprendente descubrimiento acerca de la zona de Glastonbury y pueblos vecinos. Se hallaba en una colina desde la cual divisaba toda lacampiña cuando tuvo una suerte de revelación; en un momento, todo el oculto paisaje se mostró ante sus ojos. Siguiendo los pliegues naturalesdel terreno, cursos de agua, caminos ancestrales, las High Street de las poblaciones, taludes, terraplenes, vio dibujados los doce signos del zodiaco dentro de una vasta área de unas diez millasde diámetro. Comprendió entonces Maltwood la leyenda que hacía referencia a gigantes ocultos en el paisaje. El conjunto del Templo de las Estrellas, el santuario celestial, mostraba su significado: al parecer, diseñadas por una antigua y desparecida cultura, siguiendo la equivalencia hermética entre lo superior y lo inferior, cada figura zodiacal sobre la Tierra se correspondía con su constelación en el Cielo ocupando su lugar bajo ella. Kathryn Maltwood se ocupó de tomar fotografías aéreas que le confirmaron en su apreciación. Semejante a la lejana Nazca peruana que el mundo occidental descubriría años después,era desde el aire la única manera de apreciar los dibujos en su totalidad. Los gigantes del zodiaco se representan en el paisajesiguiendo las antiguas formaciones del terreno, englobando aldeas y pueblos enteros o gran parte de ellos, como la población de Somerton situada en “una pata” de Leo, o la pequeña ciudad de Street que ocupa “cabeza y cuello” de Aries. Tal vez gracias al cuidado de unos monjes conocedores de la antigua sabiduría han llegado hasta nosotros las inmemoriales líneas que en otros lugares han desaparecido. En este gigantesco conjunto zodiacal, el Tor de Glastonbury se encontraría situado dentro del signo correspondiente a Acuario aunque no esté representado por escanciador de agua alguno sino por el Ave Fénix con sus alas extendidas, símbolo acuariano que renace de sus cenizas para restablecer la luz del espíritu. Entre los signos de Acuario y Piscis se encuentra la iglesia. Fuera del círculo del zodiaco se encuentra otra figura adicional: tendido en el suelo y con el hocico formado por el túmulo artificial de arcilla roja de Burrow Mump, está el gigantesco Perro de Langport: el guardián del Templo de las Estrellas, representación en la tierra de la constelación del Can Mayor cuya estrella principal es la venerada Sirio. El descubrimiento de Kathryn Maltwood parece tener un antecedente. A finales del siglo XVI, el matemático y cartógrafo - además de mago,astrólogo y alquimista - John Dee habría sido ya conocedor de la existencia de la representación de los signos del zodiaco sobre el suelo de Somerset. Un suelo que, tomando Glastonbury como eje, se ve atravesado además por multitud de líneas rectas que unen lugares sagrados. Una de ellas es especialmente destacable por unir el punto más oriental de Inglaterra con el más occidental: Ness Point en Lowestoft,East Anglia, y Land’s End en Cornualles. Glastonbury: un paisaje entre la realidad y la fantasía. Una vez al año,en los días del solsticio de verano, sobreviene una extraña y desconcertante mutación: la bucólica y apacible campiña se convierte en la sobresaltada y ruidosa campiña, también - eso sí - inglesa. Un multitudinario festival de ruido "rock" hace perceptibles en el espíritu menos sensible las vibraciones del lugar, vibraciones en el sentido más prosaico del término. La lastimosa transfiguración de un emplazamiento mágico: del ensalzamiento del espíritu a su hundimiento.
Que el Arcángel San Miguel nos proteja.

© Martí Pié

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